2/13/2010

Tercera Ley de Newton: toda acción tiene una reacción.


Chivi estaba sentado en el asiento del copiloto del coche verde moco que recorría la carretera de La Coruña a 140 kilómetros por hora mientras sonaba Vetusta Morla de fondo. Llevaba unos pantalones anchos, unas zapatillas deportivas de plataforma, una camiseta tres tallas más grandes y el pelo en punta con mil litros de gomina encima.
-Lo importante es que seas libre aquí - dice mientras se señala la sien derecha.
- ¿Por qué no te quedaste en Australia? -
- Había lazos en España que me hicieron volver. Conocí a una hippie maravillosa allí pero aquí dejé algo que me tiraba mucho. No me gusta ser dependiente de nadie, aunque sé que algún día llegará alguien con la que quiera despertarme todas las mañanas y a la que querré ver todos los días. Y sé también que cuando me de cuenta la evitaré y la odiaré tanto que me querré alejar de ella, pero será imposible. 
El reloj de la farmacia que hacía esquina en la glorieta por la que pasaban marcaba menos dos grados bajo cero, por la ventanilla se veían paseando por la calle pocas personas, la mayoría con abrigos largos y bufandas que les tapaban toda la cara.
Cuando llegaron al portal de casa de Chivi se despidieron, los dos sabían que esa era la última vez que iban a verse.
- No tengas miedo. No se puede salir de una jaula sin saber que se está en ella. Ya tienes mucho ganado.
Dio un portazo y el coche volvió a la carretera perdiéndose por la primera bocacalle a la derecha.


No hay distancia sin destino.
(Zenttricc)

2 comentarios:

  1. me gusta mucho tu forma de escribir ^^

    ya tienes una seguidora más :)

    un abrazo!

    ResponderEliminar

LOCURA(S)