10/28/2012

Hay que empujar las ruletas para que rueden




Había conseguido esos zapatos en una tienda superguay del centro. Entró porque buscaba algo que ponerse con el vestido de su graduación, se conoce que todavía no estaba bien visto pisar clavos sin suela de cuero. Se probó un par de ellos y, después de sentirse como una Cenicienta sin Príncipe Azul, calló a la dependienta preguntando por "esa caja de ahí arriba". 
Perfectamente envueltos en un papel seda color burdeos aparecieron los primeros destellos acharolados de unas hormas masculinas olvidadas desde el año '73. Fue amor a primera vista, como esos que ya, por culpa de tanto buscarlos, no existen. 




I called you today
Wanting a change
I never meant to hurt anyone
Never meant for you to pull out your guns

But feelings won't stay
In this meager parade
You're beating to a different drum
In this lack of all luster we've become

Save your breath / you know we've
Both tried our best / but it's leaving

This might as well be done
I'm falling with the sun
When the hours getting sour won't save with time
And I'm waving off the one
Who wouldn't let me run
Though we try it's a lie I can't keep dragging on
I'm untying this sinking stone....

Don't sit on the fence
Living past tense
Holding on to wishes and words
Folding out a picture we blur

Cause here in the end
I'm losing a friend
Fighting back a tear when it burns
Dividing up the pieces that we were

Save your breath / you know we've
Both tried our best / but it's leaving

This might as well be done
I'm falling with the sun
When the hours getting sour won't save with time
And I'm waving off the one
Who wouldn't let me run
Though we try it's a lie I can't keep dragging on
I'm untying this sinking stone....

I can't say you're all alone
I'm accepting what I own
Here lies a blanket not a bandage

I'm unable to restrain
When the wake that we became
Is drawing me undering


[Sinking Stone - ALISON KRAUSS AND UNION STATION]

10/18/2012

One Sunday Morning



Cuando el viento sopla, son los árboles los únicos que quedan impunes. Pierden sus hojas y ondean sus ramas pero sus troncos se llenan de los aires que llegan, trayendo tactos nuevos y memorias futuras. Desde que Lía había dejado la playa, Teo salía todas las mañanas en su bicicleta, con los pantalones por la rodilla y un calcetín de cada pareja, a recorrer el camino de piedra. Pedaleaba hasta la punta del faro y se sentaba sobre la pequeña casita al borde del acantilado.
En verano le gustaba saltar desde allí al mar. Durante los 4 ó 5 metros de caída recuperaba un trocito de su vida sin anestesia, hasta que de golpe chocaba con el agua y era como si le hubiesen vuelto a enterrar en las profundidades.
Pero por eso se sentaba allí a escuchar al mundo, porque cuando el viento sopla no hay promesas que valgan.




Creo que una de las experiencias humanas más universales es sentirse solo. Uno nunca lo sabrá, pero posiblemente haya montones de gente sintiéndose exactamente igual. Quizás porque te sientes completamente abandonado. Quizás te diste cuenta de que no eres tan autosuficiente como creíste. Quizás porque sabes que debiste manejar algo de forma distinta. O quizás porque no eres tan bueno como creíste que eras. Como sea, cuando llegas a tocar fondo, tienes una opción. Puedes sumirte en la autocompasión o puedes tragártelo. Es tu decisión.
[Scrubs]

9/26/2012

Querido Invierno:


Ya no es época de pamelas. No sé muy bien si se las ha llevado el verano o si  fue Lady Di después de su accidente de coche.
La cuestión es que mi querido invierno llega de sopetón a la capital y hace que Londres no parezca tan frío. Además, adentrarse en el laberinto de las mil mantas y el chocolate caliente le hace a uno sentirse en casa, aunque la esté guardando en cajas ahora mismo.



Richard regarded his solitude as something sacred, as a well earned badge of honor. A cloak, to be worn to ward off life. As his safety. Solitude is who he was. This caused those in his life to view him with a barely veiled conptempt. Richard was certain that he was not liked, which is hard on a man. Maybe it was because he gave nothing that he received nothing in return. In any case, his situation had become intolerable. The closest things he had to friends were either imaginary or extinct. Richard reached a point in his life when this was no longer enough. And then she met a girl. And she was warm, and she was sad, and maybe she was lonely in a way that reminded him of himself. She had lost things that a girl should never have lost. And she knew things, and she taught him. And Richard thought, maybe this is what friendship feels like. Maybe.
(Paper man)

8/28/2012

¿Sabías que.........?



-No hace tanto calor. Madrid está vacío, y no tengo sueño. - había vuelto a repetirse lo que un día fue costumbre y, aunque el vacío se había traducido en alivio, tengo que reconocer que mi estómago se retorció y tuve que correr al baño en cuanto leí al mensaje. Menos mal que ya me había dado por vencido hace un tiempo y a partir de entonces el teléfono se quedaba apagado por las noches, no sé qué tal me hubiera sentado un puñetazo así de fuerte a altas horas de la madrugada.
Me quedé sentado en el baño por lo menos un cuarto de hora, escribiendo respuestas mientras me desnudaba como mera necesidad para atravesar el mundo. Cuando me di cuenta había modificado ya completamente el pasado e iba camino de hacerlo con el presente, estaba claro que, para mi, magia era volver a la evidencia.
Los días siguientes tampoco supe qué contestarla, Cati siempre me había llevado dos siglos de ventaja y una vez más me sentí desbordado, consciente de que no pasaría nada la próxima vez que la viese, que ella me miraría una vez a los ojos y me volvería a sentenciar.




Inez: Ok. Trabaja en una tienda de nostalgia.
Carol: ¿Qué es una tienda de nostalgia?
Paul: Ah, ¿no me digas que es una de esas donde venden muñecas de Shirley Temple y viejos aparatos de radio?
Inez: ¡Exacto!
Paul: Nunca he sabido quién compra eso. ¿A quién le interesa?
Inez: Pues… a gente que vive en el pasado. Gente que cree que su vida habría sido más feliz si hubieran vivido en épocas pasadas.
Paul: Mmm. ¿Y en qué época habrías preferido vivir tú, Don Quijote?
Inez: (ríe) En París, años veinte.
Gil: Sí…
Inez: ¡Bajo la lluvia!
Gil: Bueno, es una gran idea…
Inez: Cuando no era lluvia ácida. ¡Lo siento! (interrumpe)
Paul: Uh, entiendo. Sin calentamiento global, sin televisión ni terroristas suicidas, ni armas nucleares ni cárteles de drogas.
Carol: Es el típico cliché de las historias de horror.
Paul: Es que la nostalgia es negación. Una negación del doloroso presente.
Inez: Bueno, Gil es un completo romántico, porque él sería más que feliz viviendo en un estado de perfecta negación…
Paul: Y el nombre para esta negación es “el complejo de la edad de oro”.
Inez: Ah.
Carol: Touché.
Paul: Sí, se trata de la idea errónea de que un periodo distinto es mejor del que vivimos. Sabes, ese es el fallo de la imaginación romántica de aquellas personas que tienen dificultades para enfrentar el presente...
(Midnight in Paris) 

 


8/11/2012

Mañanas sucias, tardes de papel cuché.



Hay niños que nunca dejan de perderse. Incluso cuando ya no lo son.



El charlatán predica delante del pozo. "Quien se tire dentro", dice, "será feliz". Los que nos detenemos a escucharlo contenemos la curiosidad con una expresión incrédula. Pero estamos atentos. Por un lado, porque el hombre sabe hacerse escuchar y, por otro, porque no tenemos nada mejor que hacer. A diferencia de otros pozos, éste se hizo popular cuando, con la ayuda de una megafonía sensacionalista, el charlatán empezó a anunciarlo como si de una atracción de feria se tratara. No cobra entrada, sólo pide la voluntad. Después de semanas de pensar mucho en ello, un día me tiro. Previamente le pago lo que considero justo a cambio de escucharle decir "serás feliz", así, sin dar más detalles. En un primer momento, la excitación me impide experimentar nada especial. Caigo, eso sí que lo noto, y también percibo que el pozo es muy oscuro, y que el agujero por el que me he metido se aleja rápidamente. Sin ver nada en absoluto, siento que la oscuridad se ensancha y que, aunque no dispongo de ninguna prueba que lo confirme, no estoy solo. Grito. Vuelvo a gritar. Como nadie responde, deduzco que los demás también están gritando y que si no los oigo es porque cada cual debe de gritar para sí mismo. Caigo. Y me caigo todavía más. Nunca habría imaginado que sería un pozo sin fondo. Pero, cuando me tentó para que me tirara, el charlatán no especificó, sólo dijo que, si lo hacía, sería feliz. Y lo cierto es que, mientras me precipito hacia unas tinieblas todavía más intensas que las de hace un rato -o las de hace meses, o las de hace años, ahora eso carece de importancia-, acompañado por otros seres que tan sólo intuyo, quizá sí soy más feliz de lo que era antes. Pero resulta difícil decirlo porque de antes no me acuerdo, oye.
Sergi Pàmies (Si te comes un limón sin hacer muecas